Administrador de Fincas, un filántropo

Son muchos los estudios que afirman la importancia de que quienes desempeñan una profesión sean portadores del perfil adecuado para la misma. Básicamente en la construcción de los perfiles profesionales se mencionan elementos relacionados con el área formativa y otros que apuntan a aspectos motivacionales, que sin profundizar en el terreno de la psicología laboral y social, en el presente artículo nos concentraremos en las aptitudes y actitudes como factores que movilizan las motivaciones de un profesional de la Administración de Fincas.
Tener una formación académica es sólo una parte del camino para desempeñar la profesión de Administración de Fincas, cuando de relaciones humanas se trata, comprender la psicología humana le aporta al Administrador de Fincas un plus que hará de su trabajo una fuente de mayores satisfacciones profesionales y personales y en consecuencia, seguramente, una garantía en la calidad y valor de sus servicios.
Generalmente el componente formativo necesario para el desempeño adecuado en una profesión queda claro, el gran abanico de actividades académicas y el desarrollo de las plataformas informativas es amplio con lo cual normalmente se tiene acceso a las directrices establecidas en términos de conocimientos académicos para el ejercicio de una profesión, restando por parte del interesado ponerse a la tarea de formarse. Opciones para capacitarse existen varias, usando como métodos el autodidacta o el institucional, aunque debido a las tareas de carácter legal, jurídico, económico-financiero y técnico que desempeña un Administrador de Fincas se hace necesaria la formación académica en al menos alguna de estas áreas; además de un constante reciclaje de los conocimientos.
No obstante, la academia no puede darnos garantía de éxito en el desempeño de nuestras funciones, la vida es más rica!!! Y es que el aspecto motivacional tiene un gran peso. La Administración de Fincas es una profesión que no requiere pruebas de aptitud para ser practicada, incluso en la actualidad está exenta de estar obligatoriamente colegiado para ejercerla; pero al ser un trabajo que implica un contacto permanente con la vida familiar y con seres humanos en general muchas veces requiere de ciertas habilidades comunicativas y predisposiciones psicológicas, de aptitudes y actitudes para que nuestra gestión tenga más probabilidades de ser satisfactoria.
No siempre conscientes de ello, nosotros mismos y nuestros clientes, ocupamos un papel crucial dentro de la sociedad, influyendo social y económicamente en la misma; debido a que nuestra gestión puede generar una mejor calidad de vida en la convivencia entre los vecinos y familias, además de ahorros significativos y bienestar.
Consideramos que entre las aptitudes que más deben destacar de alguien que ejerza como Administrador de Fincas están:
Capacidad social: no pocas veces escuchamos sin comprender, mientras más seamos capaces de socializar más posibilidades tendremos de solucionar los problemas que se presenten.
Capacidad ejecutiva: deberá ser capaz de manejar diferentes grupos, de modo que pueda realizar con eficiencia las multidisciplinarias tares que debe enfrentar en el día a día, tanto de cara a las comunidades como a los proveedores y administraciones públicas.
Capacidad organizativa: como receptor, contable y secretario de las comunidades debe organizar correctamente toda la documentación.
Capacidad persuasiva: las problemáticas suelen ser comunes en las comunidades, no importa cuán grandes o pequeñas sean, claramente pueden existir excepciones. En cualquiera de los casos, poseer capacidad para lograr que sus clientes lleguen a un acuerdo consensuado y que este sea el mejor de cara a la comunidad es una de las experiencias a las que inevitablemente nos enfrentamos y sería uno de nuestros mayores éxitos.
Capacidad verbal: interactúa diariamente con todo tipo de personas, con lo cual dominar y comprender las ideas y palabras es de extrema importancia. Las habilidades comunicativas nos permitirán estrechar vínculos con nuestros clientes.
Por otro lado, está la forma de actuar, la manera de hacer las cosas y ahí estaríamos hablando de las ACTITUDES. Debido a las situaciones a las que nos enfrentamos en nuestra profesión sería adecuado que nuestro quehacer estuviera permeado de:
Optimismo, alegría, amabilidad, honestidad, respeto, motivación, seguridad, cooperación, consideración, dedicación, solidaridad.
Una actitud positiva es crucial, para cualquier profesión; pero SIEMPRE – SIEMPRE la base de una ACTITUD POSITIVA EN EL DESEMPEÑO DE LA PROFESIÓN ES PRECISAMENTE SER POSITIVO ANTE LA PROFESIÓN MISMA.
Y es que un Administrador de Fincas eficiente se convierte en ocasiones en un filántropo, es alguien que indirecta o directamente ayuda a tener seguridad y tranquilidad en una de las esferas más importantes de las personas: la vida familiar y por supuesto la vivienda. Es al final un profesional que da y cultiva el amor a los demás y entre los demás.

2 Respuestas a “Administrador de Fincas, un filántropo

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